Método

En gran medida la facilidad para crear música con este método reside en las sonoridades con las que podemos trabajar, con unos timbres tan amplios y ricos en matices que con sólo apoyar los dedos sobre los controladores o incluso jugando con nuestros dedos en el aire podemos desarrollar una creación musical interesante.

Las posibilidades expresivas están garantizadas por estas configuraciones logrando que pequeños matices de interpretación puedan conllevar una respuesta amplia y precisa en el sonido resultante. Lejos de la idea de que la tecnología sea fría, mecánica o distante en este caso se ha logrado que el potencial expresivo de este método sea un reflejo fiel de los matices que la persona introduce variando la intensidad, la presión, la velocidad o el mantenimiento o no de sus pulsaciones.

Al construir configuraciones de instrumentos yo puedo escoger los que me gustaría sonarán juntos simultáneamente y que unos u otros suenen o no siguiendo diferentes pautas, por ejemplo si pulso suave suena una sección de cuerda, si pulso un poco más fuerte se añade al sonido una sección de metales y si pulso más fuerte se suma un sonido de percusión. También puedo decidir que si dejo las teclas pulsadas más de un tiempo determinado me aparezca un sonido de coros.

La tecnología MIDI ( Musical interface digital instruments) es la que nos sirve de puente de unión entre los aparatos físicos, los controladores, a través de los que interpretamos y las bibliotecas de sonidos donde elegimos el instrumento o sonoridad de nuestra interpretación. Estas bibliotecas actualmente abarcan literalmente la posibilidad de interpretar cualquier instrumento del planeta, así como orquestas, coros, y por supuesto toda la gama de sonoridades electrónicas.

Contamos con la facilidad de que todas las teclas o pads de los controladores suenan armónicamente en escalas que previamente hemos decidido, pudiendo elegir en una gama de hasta 21 escalas, que incluyen desde las naturales mayor o menor, pasando por todos los modos griegos y por escalas árabes, indias o japonesas. Esto garantiza que nuestra interpretación reviste de una coherencia musical completa.

Las diferentes Afinaciones nos permiten también elegir el carácter emotivo de la música desde la alegría de una escala mayor pentatonica hasta el carácter meditativo y profundo de escalas orientales como la In Sen o Hirojosi. Esta facilidad de la afinación nos facilita que si queremos crear una música con varias capas de diferentes instrumentos que se vayan sumando el resultado va ser siempre armónico. Por ejemplo podríamos querer crear una pieza de música sinfónica, empezaría mostrar con una primera capa en la que creamos una base con una sección de cuerda, en una segunda podríamos añadir unos coros y finalmente interpretar un instrumento solista como un piano, un oboe o un violonchelo. 

No existen límites para la complejidad en la que podemos involucrar nos al crear. Aquí estamos hablando ya de una dimensión completamente nueva a la hora de crear música, quizás se tarde todavía unos cuantos años en que esta tecnología sea accesible para el gran publico, pero si has encontrado esta puerta y sientes entrar, te garantizo un universo de maravillosas experiencias creativas, expresivas, un viaje muy interesante hacia la construcción de tus propios espacios musicales, los que saldrán de tu ser.

 

La tecnología de esta forma, lejos de ser una herramienta distante o mecánica se convierte en un potenciador de la expresividad sonora, pudiendo uno crear por si mismo, canciones con una alta calidad de producción.